Cuando una pareja se separa, no siempre los hijos viven la situación de la misma manera. Puede ocurrir que uno quiera vivir con su madre y otro con su padre, especialmente cuando existe una diferencia importante de edad o sus circunstancias son distintas.
Entonces aparece una duda muy concreta: ¿puede un hijo vivir con su padre y otro con su madre?
Sí, puede ser posible. Pero no significa que cada hijo pueda elegir libremente dónde vivir. Habrá que valorar las circunstancias de los menores y cómo afectaría esa organización a la familia.
¿Se puede separar a los hermanos en un divorcio?
La ley procura que los hermanos no sean separados, pero no establece que tengan que vivir juntos en todos los casos.
Puede haber situaciones en las que sus edades, necesidades o circunstancias personales hagan necesario estudiar otra organización. La cuestión será determinar si realmente es una opción adecuada para ellos.
No se trata simplemente de “dar un hijo a cada padre”.
¿Por qué uno quiere vivir con su padre y otro con su madre?
Aquí suele estar la clave.
Puede que uno sea adolescente y tenga su colegio y su entorno cerca de uno de los progenitores. El otro puede ser más pequeño y necesitar unas rutinas diferentes.
También puede existir una relación distinta con cada padre. Antes de tomar una decisión conviene saber qué hay detrás de esa preferencia y desde cuándo se mantiene.
¿Los hijos pueden decidir con quién vivir?
No pueden decidirlo por sí solos.
Su opinión, sin embargo, debe ser escuchada y valorada de acuerdo con su edad y madurez. No es lo mismo expresar una preferencia que decidir cómo debe organizarse la custodia.
¿A partir de qué edad puede opinar un hijo sobre su custodia?
No existe una edad a partir de la cual un menor pueda escoger unilateralmente con quién vivir.
Los 12 años tienen una relevancia legal concreta respecto a su madurez, pero cumplir esa edad no significa que pueda decidir por sí mismo. También habrá que valorar si comprende la situación y puede expresar una voluntad propia.
¿Y si uno quiere vivir con su padre y el otro con su madre?
Habrá que escuchar a los dos y entender sus motivos. Una petición mantenida en el tiempo no se analiza igual que una preferencia surgida después de una discusión o de un problema puntual.
Además, habrá que valorar qué supondría para ellos dejar de convivir.
¿Qué pasa si los dos hermanos quieren vivir con padres diferentes?
No existe una respuesta automática.
Habrá que tener en cuenta la edad de cada uno, sus necesidades, la relación con los progenitores, su situación escolar y la relación entre los propios hermanos.
Lo que quiere cada hijo importa, pero también importa lo que esa decisión supone para el otro.
¿Qué tendrá en cuenta un juez si los padres no están de acuerdo?
Si los progenitores no alcanzan un acuerdo, la cuestión puede llegar al juzgado.
Se estudiarán las circunstancias de los hijos, su relación con cada progenitor, sus necesidades y su opinión cuando proceda. En algunos casos también pueden intervenir profesionales especializados.
La cuestión no es qué padre tiene más argumentos, sino qué organización resulta más adecuada para los menores.
- La edad y madurez de los hijos.
- Sus necesidades personales y educativas.
- La relación con cada progenitor.
- La relación entre los hermanos.
- Los colegios, actividades y rutinas.
- La distancia entre los domicilios.
Si viven en casas diferentes, ¿cómo mantienen su relación?
Tener una residencia habitual distinta no significa dejar de convivir como hermanos.
Pueden organizarse fines de semana, vacaciones, festivos o determinados días entre semana. Todo dependerá de sus edades, colegios, actividades y de la distancia entre las viviendas.
La forma concreta tendrá que adaptarse a cada familia.
También hay que pensar en el día a día
Una organización puede parecer sencilla y complicarse después en la práctica.
Quién lleva a los hijos al colegio, cómo se coordinan las actividades, cuándo pueden verse o cómo se organizan las vacaciones son cuestiones que también forman parte de la custodia.
La solución tiene que funcionar fuera del papel.
¿Y qué pasa con la pensión de alimentos?
Que cada hijo viva principalmente con un progenitor no significa que cada padre tenga que asumir automáticamente todos sus gastos.
La contribución económica dependerá de las necesidades de los hijos y de la situación económica de ambos progenitores.
También habrá que tener en cuenta cómo queda organizada realmente la convivencia.
¿Qué ocurre si ya existe una sentencia?
En ese caso habrá que estudiar qué ha cambiado desde que se establecieron las medidas.
Los hijos pueden haber crecido, tener nuevas necesidades o encontrarse en una situación familiar diferente. También pueden haber cambiado las circunstancias de los padres.
Que uno de ellos quiera vivir con el otro progenitor no modifica por sí solo una sentencia. Habrá que valorar si existe un cambio relevante que pueda justificar una modificación de medidas.
Antes de decidir, conviene entender qué está pasando
Cuando los hijos piden vivir en casas diferentes, los padres suelen querer encontrar una respuesta rápida.
Antes conviene aclarar los motivos, desde cuándo existe esa preferencia y cómo afectaría a la relación entre los hermanos.
También es importante que los hijos puedan expresarse sin sentir que tienen que escoger entre sus padres.
Cada familia necesita estudiar su propia situación
Puede que los hermanos deban seguir viviendo juntos. Puede que sus circunstancias hagan necesario estudiar una organización diferente. También puede existir una solución intermedia.
No hay una fórmula que sirva para todos los casos.
En González-Méndez Abogados estudiamos cada situación de forma individual y valoramos las opciones que pueden plantearse según las circunstancias de los hijos y de sus progenitores.
Cuando dos hermanos quieren vivir con padres diferentes, la pregunta no es solo dónde quiere vivir cada uno. También hay que entender qué necesitan y cómo puede organizarse su vida familiar.